
Un largo recorrido que no ha hecho más que empezar
Con motivo del IV Centenario de la publicación de la primera parte de una de las novelas más importantes
de la Literatura universal, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha, el gobierno regional, entre otras
muchas iniciativas, ha trazado el corredor ecoturístico más largo de Europa: la “Ruta de don Quijote”.
Su recorrido atraviesa los mismos escenarios naturales donde Cervantes situó las andanzas de un jinete
enamorado y de su fiel escudero, convirtiendo el luminoso, ancho y profundo paisaje manchego en reflejo
del mundo, y las aventuras y desventuras de sus héroes en el resumen de cuantos delirios, ambiciones e ideales
inalcanzables inquietan todavía el corazón de todos y cada uno de los hombres.
Esta ruta, que aspira a ser catalogada como Patrimonio de la Humanidad por sus valores culturales y
medioambientales, invita a conocer la región elegida por Cervantes como cuna del “ingenioso hidalgo”
y ofrece al viajero la posibilidad de recorrer unos parajes que desde hace 400 años forman parte
de nuestra memoria.

TRAMO 8 De Almagro a Toledo, por Ciudad-Real y Consuegra:
Nuestra marcha comienza a orillas del río Jabalón, que ofrece al viajero innumerables vestigios de su pasada actividad
volcánica, en forma de cráteres y cuencos de lagunas. Es una tierra surcada por viejas cañadas, que aún hoy recorren
rebaños trashumantes, acostumbrados a la presencia del AVE, pero todavía temerosos de nuevos ataques del Caballero
de la Triste Figura.
El viajero podrá aprovecharse en el comienzo de este tramo de la existencia de un carril-bici de más de 25 km,
y tras pasar junto al castillo de Ciruela, proseguir hacia Ciudad Real por un antiguo camino ferroviario que atraviesa
una de las muchas zonas volcánicas de La Mancha, el denominado Maar volcánico de Hoya de Cervera.

En Ciudad Real el camino se desdobla a la derecha, en dirección a Carrión de Calatrava, famosa en la antigüedad
por sus manantiales de aguas medicinales, donde se han encontrado los yacimientos medievales mejor conservados
de España, compuestos de un recinto amurallado, alcázar, iglesia, ciudad intramuros, necrópolis y alfares, que junto
con los restos de la cercana localidad de Poblete, forman el Parque Arqueológico de Alarcos.

Finalmente el viajero llegará a Daimiel, en cuyo entorno se encuentra el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel,
uno de los humedales más importantes de España. El Parque, declarado Zona de Especial Importancia para las
Aves (ZEPA) está formado por pequeñas lagunas que se nutren de los desbordamientos de los ríos Guadiana y Cigüela.
Cuenta con un Centro de Recepción y un sistema de pasarelas de madera sobre el agua, que permite internarse
cómodamente en su naturaleza.
Desde aquí rumbo norte, nos dirigimos hacia Consuegra, aprovechando el antiguo Camino Real de Andalucía que
atraviesa la sierra de Malagón, donde un nuevo ramal conduce hasta la Cruz de Piedra. Estamos en los Montes de
Toledo, feudo del escaso lince, la nutria y los venados.
Desde Consuegra, siempre vigilada por un puñado de molinos clavados en lo alto de sus cerros, encontraremos
un nuevo ramal a la derecha, que lleva a Herencia y Villarta de San Juan, atravesando Puerto Lápice, varias
veces mencionado en El Quijote, que ha sabido guardar en sus calles, plazas y ventas, el ambiente de la época
cervantina.

Tras regresar a Consuegra, y tomando la denominada “Senda de los Españoles”, pasamos por Manzaneque
para desviarnos hasta Orgaz, declarado conjunto histórico, que aún mantiene restos de muralla árabe y una
fortaleza del siglo XII, hasta llegar a Toledo, donde se recomienda una detenida visita para disfrutar de
su rico patrimonio.
